Reseteo en el Ahora
- Marco Lari
- 17 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 19 nov 2025

Nací gritando y riendo, el día de los muertos.
Nací en tierra húmeda, fría y con olor a pasto verde.
Tenía sangre en la cabeza, venas moradas y latiendo,
viendo el mundo al revés.
Mi padre era marinero de lagos
con olor a dulce de jengibre.
Mi madre hablaba como la imaginaba,
con muchos dialectos con calor de ovejas sin lana.
Con cabellos de tela roja mojada de sal,
cejas continuas y un perro guía.
Escucho, siento.
Respira, respira… respira.
Con voz de presencia y explosión sensorial del momento.
En un solo de amor profundo.
Entonces aprendí a respirar.
Una bocanada de oxígeno entró a mis pulmones, sintiendo la necesidad de vida por respirar.
Calentando y regulando mi calor.
Constantemente mi padre me transfería información, hablaba de 2 variables recurrentes: la mente y el cuerpo.
—Todas las decisiones que tomemos, siempre están orientadas a superar nuestros miedos. —Todas repetía—
Necesidad de alimentos, necesidad de abrigo y/o necesidad de generar más vidas. Y para superar esos miedos tenemos a la mente que nos hace superarlos en base a los conocimientos y experiencias vividas. Compartimos lo aprendido durante generaciones para que nuestros miedos sean los menos y así poder lograr bienestar en nuestra comunidad. El cuerpo, es el canal sensorial a través del cual percibimos el entorno. Es la señal física que nos indica el rango del miedo; como el miedo al hambre, al frío extremo o a la soledad. La piel, la vista, el olfato y demás sentidos nos dan señales de alerta y nos ayudan a saber si estamos seguros o no.
Cuando logré tener presente las 2 variables, me cuestionaba la fuerza interna que sentía, no tenía cómo explicar la sensación de enfrentar miedos y el buscar un bienestar general y colectivo. Hasta que un día, en una conversación de una sola vía, mi viejo dice: —Te noto cuestionado: sé lo que no te deja soñar. Si, hijo, eso que no sabes como explicarlo se llama ALMA. Esa fuerza interna que te impulsa a enfrentar tus miedos y a buscar el bienestar propio y colectivo. Es inexplicable, pero ahora que la reconoces, sabrás de lo que los seres humanos somos capaces de lograr. —Papá: ¿entonces somos nosotros los que hacemos que sucedan las cosas en nuestras vidas? Siento esa fuerza cuando estoy con mamá o la pienso cuando estoy realizando alguna tarea.
—Si. Ella es tu puerta de entrada al alma.
Del relato al método:
Ahora que conoces el porqué desde mi relato, quiero dejarte la herramienta más poderosa para regresar al centro:
El Reseteo en el Ahora.
Les comparto el RESETEO EN EL AHORA. Todo es posible en el ahora de acuerdo a nuestro nivel de conciencia alcanzado. El reseteo de la mente, cuerpo y alma se da gracias al principal alimento, —el oxígeno—. El reseteo se logra a través de la respiración consciente, ya que el oxígeno es el principal aliado del cuerpo y enciende nuestros sentidos y nuestra alma. Inhalar, retener y exhalar nos permite resetearnos y darle espacio a esa fuerza interior para equilibrarnos.
Visualiza la imagen del triángulo: Mente—Cuerpo—Alma.
Paso 1: Inhalar con decisión
Visualización: El triángulo aparece frente a ti, con la mente en el vértice superior. Mientras inhalas, el oxígeno baja hacia el vértice del cuerpo, activándolo. Decides hacer el reseteo. Reconoces que necesitas volver al centro y activas la intención.
Acción: Inhalas profundamente por la nariz. Sientes el oxigeno entrar y expandirse.
Cada célula recibe una orden: despertar.
Sentido: La mente lidera. El pensamiento claro da el primer paso. Abres espacio para lo nuevo.
Paso 2: Retener con presencia y esfuerzo
Visualización: El aire está dentro. El triangulo se ancla en el cuerpo, su base se afirma. Sostienes. Luego haces un esfuerzo adicional para que entre más oxigeno con un segundo impulso. Visualizas que el oxígeno está llegando al vértice del alma.
Acción: Retienes. Estas presente en el ahora. Sientes el oxigeno expandirse aún más.
No hay prisa, solo estas en presencia plena.
Sentido: El cuerpo sostiene, es nuestro canal y quien te contiene.
Paso 3: Exhalar para soltar y resetear
Visualización:
Ahora el triángulo pulsa desde el alma hacia la mente, listo para soltar mientras volvemos a nuestra mente. Al soltar el oxigeno, permites que el alma hable: se alivia, se limpia y reordena.
Acción: Exhalas suave, largo y completamente. Sientes cómo sale lo que no necesitas: ruido, tensión, peso. Dejas ir.
Sentido: El alma se libera. Regresas a tu eje. El triangulo ahora es uno solo, vivo, ligero y claro.
Repítelo todas las veces que sean necesarias, mínimo 3 veces.
Repite este mantra después del reseteo:
“Mente clara. Cuerpo presente. Alma en paz.”




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